martes, 15 de abril de 2008

Tras las rejas

Todavía recuerdo con indignación el día que fui a conocer el "nuevo" parque Rivadavia, hace ya algunos años. Lo recuerdo por dos motivos cruciales; la borrachera del día anterior (aunque sus residuos molestos aún se hacían oír por la mañana), y porque fue el primer parque de la ciudad que mostró su renovado look de prisión estatal. Aquella mañana el sol refulguraba desde la proximidad del cielo, y un leve tieso aire recorría la atmósfera como deslizándose por paredes, rostros, y arboles. Cuando mi amigo me había invitado a dicha inaguración, yo desconocía la magnitud de la obra a realizar. "El parque volverá a ser de todos", se comercializaba políticamente. Al llegar, sentí la desazón ante el descubrimiento de tales "obras". Toda la manzana que ocupa el parque fue enrejada. El hierro embarrotado no dejaba que mis ojos adquiriesen una nítida imagen de lo que estaba en el interior. Sin entender demasiado nada (como es mi costumbre) me marché al poco tiempo de haber aaribado.
"Esto es una locura", pensé en la parada del bondi. "Ponerle rejas a un parque es como hacer un zoologico de gente. ¡Cuanta morbosidad!".
Desde aquel día en adelante debo reconocer que mi asombro fue menguando. El parque Rivadavia fue el primero de lo que ya son varios (y espero no sean todos) modelos de parque-plaza-jaula. Más allá del enorme negocio del fabricante de rejas (quien no me extrañaría sea un conocido de algún politiquero), lo realmente penoso es el motivo por el cual se nos dice que las rejas están "bien" colocadas. La lógica es bien clase media porteña; como los parques son ocupados por la gente que vive en la calle, la otra gente, no se siente cómoda para disfrutar su espacio. Entonces metele reja y rajá al ocupa.
Mucho tiempo pasó desde aquel día que ya no olvidaré jamás, pero algo queda: la certeza de que para mucha gente (la mayoría en la ciudad) el problema no es que haya pobres, o que los pobres no tengan donde dormir, sino que no le ensucien el cesped donde sus mascotas van a cagar.

6 comentarios:

Cari dijo...

Jajajaja.
Buenísimo el remate.

Sí, las "mejoras" de las plazas van de mal en peor. Ya no tienen nada de plazas, casi nada de verde, abunda el cemento. Como aquel "Patio urbano" en Barracas. Incluso ahora los parques tienen serenos que pasean muy orgullosos colgando las llaves del lugar.

CUALQUIERA.

Mosquera, hacete famoso.

Cari dijo...

Instrucciones para que Mosquera pueda entra al blog de su amore y lo firme de una vez por todas:

1) Cliquea mi nombre de usuario que aparece en esta firma (el "carina", sí).
2) Verás mi perfil.
3) Concéntrate en la parte que dice "Blogs".
4) Verás que habrá un hipervínculo que dirá "una libélula de médula".
5) Cliquea en él.
6) Automáticamente entrarás en el diario íntimo de Carina Bel.
7) Disfruta tu estadía y no te rías de esta pobre niña!

Nos vemos en el próximo tutorial: Instrucciones para que Mosquera no se caiga de escaleras muy altas.

Cari dijo...

Yo de nuevo. Qué tal.

Para mí que tenés que escribir sobre el humo que nos rodea últimamente. Boludo, posta, nos estamos intoxicando mal mal. Lo siento en mi sercito.

En fin. Te paso un blog a ver si te cabe http://narcisoygoldmundo.blogspot.com/

Fijate en sus links que hay cosas interesantes.

Amote.

Anónimo dijo...

Al parecer es mucho mas fácil estar a favor de enrejar un parque, putear porque te afanan, pedir la hoguera (como usted dijo en un post anterior) para el prójimo, echarle la culpa al govierno. Al parecer todo es mas fácil que amar, todo es mas fácil que crecer, todo es mas fácil que darse cuenta de que la mierda está adentro de uno, y hasta que uno no lo cambie, la mierda te sigue carcomiendo, y avanza, y hay que tener mucho cuidado, porque podés convertirte en una especie de mierda caminante, y ahí estás jodido che.

Señor Shamán!! siempre paso loco, tus escritos son mágicos... por cierto, me he tomado el atrevimiento de mandr un mail a todos mis contactos con tu dirección de blog, y aprovecho para dejar aquí la dirección de blog de un gran amigo:
nuntiushq.blogspot.com .

Un abrazo, Lean.

Sera asi? dijo...

Yo entiendo, que todo es más dificil que amar realmente. pero como no llorar a la gente que muere asesinada por gente que ya no tiene escala de valores? sabiendo que la culpa seguramente no sea de ellos, que hacemos con el presente??? basta de respuestas como, "si hubiese educación para todos... si el gobierno.... si los padres... blablabla..."" yo entiendo todo, pero... que hacemos hoy??? uno no se convierte en una "mierda caminando" por sentirse agredido, solo por tener metas y sueños a futuros... Muy buenos sus escritos señor... MUY BUENOS!!!

Nuntius dijo...

Nadie debería negarle las lágrimas a la victima de una ofrenta. El Presente es la cuchilla que carcome a la filosofía (así como a cuaqluier modo de acción deliberado).

Es mi personal opinión que la vida en la megalopolis está plagada de violencia. Aquellos que son aviolentados por sus jefes demandantes, por sus noviasgos intolerantes o sus hijos insoportables, todo por hacer lo que se puede hacer y encontrar los pequeños disfrutes de un célular o una linda campera (licencias efímeras pero satisfactorias de una rutina estresante) solamente para ser nuevamente aviolentados por aquellos extraños pendencieros que nos roban y matan en la mitad de la noche.

Como olvidar a aquellos que son aviolentados por las ruidosas cuchillas del hambre noctura a la intemperie, sin la seguridad de un refugio donde descansar. La constante vigilia para buscar algún recurso donde ya no crece ni la esperanza, resignados a la busqueda en basurales (...osea...donde tirás todo lo que querés sacar de tu vida...Sí, la bolsita negra, ahí) en una tortura que mata lento y no da respiro. Aquellas personas cansadas y aviolentadas por los que se rien desde las avenidas, despilfarrando su suerte con total despreocupación, teniendolos en cuenta solamente para cruzar antes de tiempo o esquivar la mirada.
"¿Por qué ellos sí y yo no?" La gente dice que las ruedas giran y Disney nos prometía que con desearlo mucho me iban a salir alas (lamentablemente hay mucha gente que no puede, no quiere o no debe seguir esperando).

Entonces...¿Qué hacemos ahora? Nuevamente no lo sé. Pero entiendo que hay (por lo menos) dos tipos de medidas, por grandes o pequeñas que sean estas: Aquellas que aumentan la violencia y aquellas que reducen la violencia.

Y creanme los que hemos sido tan afortunados como para poder leer y comentar este blog, como para concer al señor Jorge y disfrutar de sus escritos, que a largo plazo no le combiene a nadie (pero por sobre todo no a nosotros) seguir jugando la carta de la violencia...

Sembrá odio y vas a cosechar odio. Mirá para otro lado y emparchá las cosas con soluciones a corto plazo, combatí el síntoma pero no la enfermadad y vos y toda tu comunidad lo va a pagar saliendo hasta las 10PM, llevando un "reloj de señuelo" y guardando los billetes grandes adentro de las medias.

Claro que esto es una opinión, tan erronea como una opinión pueda ser. Nadie debería negarle las lágrimas a la victima de una ofrenta. ¿Calmarán los abrazos a los iracundos?.
Yo quiero creer que sí, que después de un tiempo sí...